
Parque Natural de la Albufera de Valencia
Un artículo de Salvador Peiró Gómez, aparecido en Levante-EMV de 17-10-2001 que reproducimos por su interés |
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PARQUE NATURAL DE LA ALBUFERA DE VALENCIADE NUEVO MODREGO Y SU
ORDEN DE CAZA
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Modrego
actúa como un niño al ignorar que la ley ha sido inspirada bajo la idea
rectora de la conservación de la naturaleza, y debe entenderla tanto como el
medio en el que se desenvuelven los procesos ecológicos y los sistemas vitales
básicos, como el conjunto de recursos indispensables para la misma. Con este fín
se ha confiado a su competencia la vigilancia sobre esta gestión para que
transmita a futuras generaciones los recursos naturales en los que puedan
satisfacer sus necesidades y aspiraciones.
Pero esa Consellería que dirige, y que suponemos la encargada de velar por la integridad de estos recursos naturales, autoriza la caza en el P.N. de la Albufera en unos términos totalmente ventajosos para los cazadores. La apertura de la veda se realizó en pésimas condiciones para las aves acuáticas, cuando todavía se estaba quemando la paja del arroz y con la mayor parte de la superficie del marjal prácticamente seca. Los patos se concentraron en los escasos “tancats” inundados por cazadores, donde han podido ser abatidos en condiciones de clara desventaja, ante una escasa superficie disponible en condiciones óptimas.
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Debido a la crisis medioambiental de la Albufera, la escasez casi generalizada de capturas de las últimas temporadas, intenta ser ahora evitada incrementado la presión cinegética. Entre las nuevas medidas se incluye la autorización de cuatro jornadas de caza nocturna, coincidentes con la luna llena, y el adelantamiento en dos horas, antes de la salida y después de la puesta del sol, del inicio de las jornadas cinegéticas. La autorización de la caza en estas dos situaciones de completa oscuridad, incrementa las capturas de los cazadores, pero imposibilita el reconocimiento de las especies abatidas.
Con esta
nueva Orden, se vulnera la Ley 4/89 de Conservación de los Espacios Naturales y
de la Flora y Fauna Silvestres, al no quedar suficientemente garantizada la
conservación de las especies catalogadas y pudiéndose ver afectados, además,
proyectos de la Consellería de índole conservacionista donde se han invertido
importantes fondos públicos a través de LIFE (ya veremos en su momento que
opina la Comisión Europea al respecto), casos de la Cerceta Pardilla, la Focha
Cornuda o el Calamón. Estas especies no pueden ser reconocidas en la oscuridad
por lo que podrían ser objeto de disparos.
Mención aparte merece la nula gestión del recurso cinegético. Aunque cueste creerlo, las aves acuáticas pueden ser abatidas sin límite durante la presente temporada en la Albufera. Por ejemplo, lejos de todo aprovechamiento racional, no se pone cupo al número de capturas de Focha, cuya población indígena está virtualmente extinguida (ha pasado de 1.000 parejas nidificantes a menos de 10 en cuarenta años). Como norma, todas las fochas que entran a invernar en la Albufera suelen ser actualmente abatidas sin dejar bando alguno, finalmente muertas o dispersadas ante el acoso. Modrego tampoco contempla ninguna medida de recuperación de los efectivos de esta especie cinegética.
Otra especie, la Polla de Agua, no está incluida en la lista de especies cinegéticas y en la fecha de la apertura de la veda no existía nada escrito autorizando su caza. Su protección está exigida por Europa. Pero aquí, Modrego sí que permite un número concreto de capturas por unidad de superficie y no por escopeta y día. Pese a este absurdo método de limitar su captura, es de suponer que la Consellería tendrá en la actualidad una estima de las pollas de agua abatidas en las cuatro jornadas cinegéticas transcurridas desde el inicio de la veda. De haber alcanzado el cupo previsto por hectárea, la caza de Polla de Agua debería ser prohibida inmediatamente. Cabe preguntarse cuantas habrán sido abatidas actualmente.
El señor
Modrego remata la cuestión de “conservador” haciendo otro gran favor a los
cazadores autorizándoles el uso del plomo, a pesar de que la Albufera es
considerada zona RAMSAR de importancia internacional y que además existen otras
alternativas al plomo no tóxicas. Este insensible conseller forjado en el
cemento, no debe ignorar la incuestionable evidencia científica, de que la
ingestión de perdigones de plomo es una destacada causa de intoxicación y
muerte de aves silvestres, con una destacada pérdida de biodiversidad que ello
comporta y el riesgo que supone el consumo de estos animales enfermos, dada la
extremada toxicidad del plomo y del arsénico empleados en la fabricación de
perdigones. Resulta paradójico, por otro lado, que la propia Federación de
Caza no haya hecho cumplir la retirada del plomo, al suponer la principal
beneficiaria de tal medida conservacionista.
Para acabar de cuadrar el “aprovechamiento cinegético”, Modrego autoriza "càbiles". Nuevamente, esta práctica vulnera la normativa cinegética al suponer nueve días consecutivos de caza continuada, en los que las aves acuáticas son privadas de acceder a sus lugares de alimentación, donde son abatidas sin tregua.
Y ahora
esperemos que no sea abatida ninguna de las especies consideradas en el catálogo
en cuyo caso, debemos suponer que al Molt Honorable Eduardo Zaplana le quedará
la suficiente integridad para proceder al inicio de expediente contra aquél que
se atrevió a dictar una Orden sin medir las consecuencias que se derivaron de
su prepotente atrevimiento.
Por otro lado, será interesante ver la cara que pone el representante del ejecutivo ante los parlamentarios europeos durante la próxima Convención Ramsar de Valencia en 2002.
Artículo publicado íntegramente con autorización del autor 17-10-2001
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