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Investigación, defensa e ignorancia

Manuel Portolés

(Doctor en Biología y coordinador del suplemento "Ciencia e Investigación" de Levante-El Mercantil Valenciano)

 

EL TUBO DE ENSAYO

Comienzo a escribir este artículo con la duda si desarrollarlo "de novo" o copiar su estructura de otro anterior, que publiqué en estas páginas (Levante-EMV octubre de 1998) y, que tenía como título "I+D = Investigación + Defensa".

Hace dos años denunciábamos que de los 460.000 millones de pesetas destinados a investigación y desarrollo (I+D), la mitad iban encaminados, por nuestro Gobierno, a la compra y/o "fabricación" de unos cuantos "aparatos" militares (aviones, fragatas y carros de combate Leopard), y no para la ciencia; de ahí que cambiáramos la D de desarrollo por la D de Defensa. Si copio el artículo anterior, mi trabajo acaba antes y sin apenas esfuerzo, tan sólo tengo que actualizar los números, pues según el último presupuesto de I+D para 2001, la situación sigue, aunque parezca mentira, siendo la misma (englobar este aspecto de la defensa con la I+D, en detrimento de la ciencia);  no obstante, pues es grave caer varias veces en el mismo desatino, sirva este nuevo comentario como complemento al que hice dos años atrás.

Menos armas y más ciencia

La situación, con respecto a 1998, algo ha cambiado. Entonces hubo una pequeña reacción social, preguntas parlamentarias incluidas, y de nuevo el olvido, la inversión en ciencia al ostracismo. Pero en la antesala del siglo XXI, siglo tecnológico por excelencia, el revuelo ha sido algo mayor, pues la prestigiosa revista "Nature", una de las de mayor impacto entre la comunidad científica mundial, recogía en sus páginas la noticia de que buena parte de los 572.000 millones de pesetas que nuestro país tiene la intención de destinar a I+D en el año 2001 iba a ser de nuevo para el sector militar, técnicamente "gasto tecnológico en armamento".

Como la ignorancia va camino, si no le ponemos remedio, de ser una de las características de nuestro pueblo, sólo hay que ver la poca cultura y educación que desde de los poderes públicos se transmite a nuestra sociedad (un ejemplo: la basura audiovisual), sólo me faltaba ver que desde el extranjero nos criticaran para que la sociedad se moviera, tuviera reacción. ¡Es verdad, lo dice "Nature"!, el presupuesto de I+D es un "timo". De nuevo varias decena de artículos sobre ciencia, investigación, tecnología, política científica... en la prensa, y de nuevo más promesas (¿ de nuevo incumplidas?). Y como paliativo crece el concepto de innovación, la boca ya no les llena de agua, ahora se les llena de innovación. El desarrollo científico y tecnológico de nuestro país pasa ahora por I+D+I (investigación + desarrollo + innovación); hay que estar al tanto, haber si tenemos que hablar el próximo año de cambiar el significado de la letra I como cambiamos hace dos años el de la letra D, y hablar de "investigación, defensa e ignorancia".

La innovación no es un sinónimo de mayor invención, ni tampoco, según los expertos, guarda relación directa con el nivel de desarrollo científico o tecnológico o el número de patentes de un país. Innovar es introducir una novedad en un mercado y obtener con rapidez beneficios económicos muy superiores a los demás productos competidores. Lo realmente innovador en España, sería subir el presupuesto de I+D por encima de la media comunitaria.

La ciencia desde la barrera

El tiempo corre muy rápido para todos y ya perdimos el tren de la secuenciación del genoma humano, pues España hace algunos años no consideró su participación y, si recordamos las noticias recientes de que varios investigadores españoles comienzan a rechazar liderar grupos de investigación multidisciplinares y de carácter internacional por la falta de recursos económicos, vamos a tener que ver "los toros (la ciencia) desde la barrera (las revistas)" o desde cualquier de esas "ciudades" o "parques temáticos" que crecen como “setas” en nuestra geografía. A Valencia en concreto, ya no la llaman la ciudad de las flores, ahora es la ciudad de las "ciudades".

La cuestión es muy sencilla, si la defensa de un país es un concepto que debe de ser secreto, esto cualquiera que vea películas de espías lo sabe, ¿por qué publicar cuál es nuestro presupuesto de I+D (defensa)?, y así, difundir a los cuatro vientos (¿enemigos?) nuestro poderío económico de adquisición tecnológica militar. Si los científicos demandan transparencia en los presupuestos de I+D (desarrollo), sean opacos al hablar de defensa, no hagan el ridículo, no hagan un ejercicio de ignorancia, qué más dará decir que la inversión en I+D es el 0,9% del PIB (producto interior bruto) que decir la verdad, el 0,5%, si no pasa nada, la ciencia no es un problema para la sociedad española. El ciudadano medio vive de espaldas, tradicionalmente, a la ciencia, ya que no se le facilitan los mecanismos para que sea un "homo culto".

Recientemente, un sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) decía que el 70% de los españoles no sabe usar un ordenador, y que el 60% no saben lo que es Internet. Pero los españoles no son tontos, ya que el 74% se muestra a favor, en la misma encuesta, de que en España se haga un gran esfuerzo, en los próximos años, para hacer asequible Internet a la población. Por cierto, el presupuesto del próximo año de I+D todavía es menor que la deuda de RTVE, que supera los 600.000 millones.

El 2% del PIB en Ciencia

Podríamos pensar, sin embargo, que en esta época de globalización es costumbre en muchos países de incluir el gasto de tecnología militar (o de parte de ella) en I+D, pero esto no es cierto. Tenemos un nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología, y éste era su primer presupuesto, tenía la oportunidad de aumentar considerablemente la inversión en I+D y alcanzar así la media comunitaria del 2,1%, pero ha fracasado. A mí, como ciudadano, no me gusta que mi país gaste ni una de cada dos, ni una de cada tres pesetas de I+D, ni ningún euro, en productos militares, quiero más cultura, más educación, más libros y más ciencia. Quizás las respuestas habría que buscarlas en la ausencia de científicos en el primer nivel del escalafón del nuevo ministerio, no hay físicos, ni tecnólogos, ni biólogos... sólo licenciados en derecho y económicas.

La solución es sencilla, no es de gran ingenio, aumenten los presupuestos de forma cuantitativa, den el salto, no resulta que "España va bien"; aprovechen la bonanza económica, que no paran de decir, y den el empujón definitivo hacia el 2% del PIB para la ciencia ¡YA!. En los EE.UU la inversión en I+D era inferior al 1% del PIB en los comienzos de los años cincuenta, y pensaron que "ahora o nunca", y en 1956 ya tenían el 1,5%, y desde 1960 no han bajado del 2,5% del PIB para la ciencia. ¿Y cual ha sido el resultado de esta inversión?, convertirse en una potencia económica, científica y tecnológica, en una potencia líder mundial.

Irlanda dio el salto

Podríamos argumentar con el ejemplo de los EE.UU., que las cosas no son iguales ahora que en los años cincuenta, que la situación es diferente... pero existe otro ejemplo más reciente, año 2000, Irlanda. Este país ha decidido dar el salto y aumentar de forma espectacular el presupuesto destinado a la investigación y desarrollo (I+D), con dos prioridades: la biotecnología y las tecnologías de la información y de la comunicación. Y todo ello, a pesar que ya en 1997 Irlanda dedicaba el 1,3% del PIB a I+D, por delante de Italia, España, Portugal y Grecia. El objetivo irlandés es alcanzar en el 2005 el 3% del PIB para la ciencia. Con la política científica actual, España ha conseguido la medalla de bronce (empezando por detrás, claro), estar en la cola de Europa en I+D. ¡Qué vergüenza!

Algo se tendrá que hacer. Si queremos abrir la ciencia a la sociedad, el primer paso no es necesariamente construir un parque temático tras otro, museo tras museo, a menos que al unísono de la floreciente "cultura del cemento" se invierta más en ciencia, que ésta no es un lujo, es una necesidad.

portoles@inicia.es

FUENTE: Un artículo muy interesante que reproducimos con autorización del autor, aparecido el jueves 23 de noviembre de 2000, en el suplemento de CIENCIA E INVESTIGACION de Levante-EL MERCANTIL VALENCIANO.

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